Una joven padece extraña adicción: comer maquillaje

Chicago, USA.- Hay adicciones raras y peligrosas pero como esta probablemente ninguna. Una joven acudió a un programa de televisión estadounidense llamado 'My Strange Addiction' para explicar su caso: le encanta comer maquillaje. Ella lo ve como algo normal pero... ¿No es un extraño placer?
"No sabe la gente lo que se pierde. Es algo reconfortante, con cada color que te comes es como cavar en una barra de tu dulce favorito". No estamos hablando de una adicción a las barras de chocolate sino de una mucho más bizarra: la de ingerir maquillaje de todo tipo.
Brittioni, de 16 años, es la protagonista de esta historia. Admite estar enganchada y comer entre 15 y 20 sombras de ojos durante el día. Además dice que le encantan las grises, las blancas y las marrones. Cuando una persona “normal” prefiere excederse con el alcohol, los cigarrillos o las hamburguesas, esta chica se lanza sin control por las sombras en aquellos colores.
A pesar de los graves problemas de salud que provoca ingerir esos productos, que contienen arsénico, níquel y plomo, la joven ha asegurado que lleva comiéndolo desde los 9 años y que nunca le ha pasado nada. Es más, cuando habla, su lengua suele hacer juego con sus párpados, revela ella con orgullo.






Encuentra en Twitter al “amor de subida”

Calgary, Canadá.- La historia de amor de la joven neoyorquina Emily Domesek ha dado la vuelta al mundo. El pasado 15 de marzo se subió a bordo de un avión de American Airlines que cubría la ruta Dallas-Calgary. Junto a su asiento estaba un hombre con el que se pasó todo el viaje hablando.
Los nervios hicieron olvidar a Domesek un detalle esencial: pedirle su número de teléfono. Cuando ambos se despidieron, ninguno volvió a saber del otro, aunque ella, muy intrépida, no se resistía a que todo acabara ahí.
Twitter se convirtió en su aliado desde el primer minuto. Lo primero que hizo fue escribir un tuit a la compañía: "Querida @AmericanAir: acabo de aterrizar de un vuelo con mi futuro marido, pero no me quedé con su nombre".
Por cuestión de protección de datos, la compañía no podía facilitarle los nombres de los pasajeros, así que ella continuó en su ardua búsqueda: "Soy una chica que está sola frente al mundo y pide ayuda a una compañía aérea".
Este tuit llegó a la persona que manejaba las redes sociales de la compañía y lo retuiteó a sus 780.000 seguidores. "Estaba sentado en primera clase y llevaba un jersey azul. Su nombre es Clauco, ha nacido en Turín y vive en el Soho". Miles de seguidores leyeron el mensaje, al que añadieron el hashtag #FindClauco, que pronto se hizo viral.
Finalmente, el misterioso Clauco apareció en una Apple Store. Lo encontró una amiga de Emily. Ella concluyó: "El universo nos ha unido y él es sorprendente", dijo al reunirse por fin con el amor de subida. La compañía acabó felicitando a la pareja, deseándoles lo mejor en el futuro y ofreciéndoles costearles la boda… a cambio de que a su primer hijo le pongan de nombre American Airlines.






Bebé prematuro sobrevive con tan solo 534 gramos

Edimburgo, Escocia.- Medio kilo escaso marcaba la báscula tras pesar a Emily Coultas, un bebé de Edimburgo que nació en la semana 24 de gestación. Un mes después del parto, su madre respira tranquila.
Un mes sin poder abrazar a su hija, tan solo la podía ver a través del cristal de la incubadora. Así han sido los últimos 30 días de la vida de Claire Cressey, madre de Emily Coultas. Este bebé de Edimburgo llegó al mundo de manera prematura, en la semana 24 de gestación, y pesando tan solo 534 gramos. Un peso que complicaba su estado de salud y por el que los pediatras no dejaban a sus familiares ni tocarla. Ahora, cuando cumple su primer mes de vida, Emily ha ganado 200 gramos de peso, evoluciona favorablemente y ya puede sentir el calor de su madre. Un momento que no ha podido disfrutar su padre, Alan Coultas, por la distancia que separa el hospital y su residencia, 150 kilómetros. Una historia con un final muy feliz, donde la espera, como narra Claire, "ha merecido la pena… gramo a gramo".