Ricardo Gareca

¿Un DT de categoría MUNDIAL?

Por: Mariano Naranjo Bustios
Periodista Deportivo

Se ha hablado mucho de la llegada de Gareca como entrenador. Lo cierto es que se barajaron nombres y desde la Videna siempre se manifestó la intención de traer un técnico A1 y con experiencia mundialista. Es real también que a los técnicos, llámese Sabella, Scolari o Frank Rijkaard, seguramente la propuesta no les pareció nada atractiva por el pobre nivel de nuestro fútbol. Por ello, Oviedo y Juan Carlos Oblitas tuvieron que aterrizar y conversar con técnicos de menor nivel y al alcance del presupuesto.


No recordaba la fecha exacta, pero si el año. 1985. Y en Buenos Aires el Perú se jugaba ante la Argentina la clasificación para el Mundial de México. Un partido raro, con una atmósfera muy cargada desde el inicio derivada de aquella patada artera de Camino a Franco Navarro. Luego llegaría la escapada de Maradona que originó el gol de Pasculli, y después la reacción peruana que terminó, primero, en el gol de Velásquez y, luego, en la genial jugada de Cueto para el gol de Barbadillo.
Ya en el segundo tiempo, con ese marcador, Perú estaba en México. Pero faltaban 9 minutos. Y un flaco atrevido, tras una jugada de Passarella y con empujones sobre Chirinos que nunca cobró Arpi Filho, nos recordó que los partidos no acaban hasta que se terminan. Lo que son las cosas, ese 30 de junio de 1985 (recordé la fecha gracias al Internet) fue el fin de una época, de una brillante generación y, paradojas de la vida, Ricardo Gareca, otrora flaco atrevido, participó protagónicamente en ella.
Se ha hablado mucho de la llegada de Gareca como entrenador. Lo cierto es que se barajaron nombres y desde la Videna siempre se manifestó la intención de traer un técnico A1 y con experiencia mundialista.
Es real también que a los técnicos, llámese Sabella, Scolari o Frank Rijkaard, seguramente la propuesta no les pareció nada atractiva por el pobre nivel de nuestro fútbol. Por ello, Oviedo y Juan Carlos Oblitas tuvieron que aterrizar y conversar con técnicos de menor nivel y al alcance del presupuesto.
Así quedaron los nombres de Rueda –aún voceado para menores– y el propio Gareca, quien tras largas negociaciones cerró con Perú, dejando de lado la oferta de Costa Rica, siendo así su primera experiencia en Selecciones tras un paso exitoso por Vélez –donde estuvo 4 años– y otro poco feliz por Palmeiras, incluyendo, por cierto, su estancia en Universitario de Deportes. 
Ya al frente de nuestra selección, Gareca afronta sus primeras críticas tras la convocatoria a Claudio Pizarro para el amistoso ante Venezuela. "Creo en el jugador peruano, por eso voy a analizar a cada uno de los que jueguen en el torneo local y los que están en el exterior. No voy a trabajar con nombres sino con los que estén aptos para forma un equipo competitivo", fueron sus palabras en la presentación. Bueno pues, le haremos caso. Miremos números: Pizarro apenas ha jugado en la Bundesliga. ¿Entonces?
Con ánimo de entenderlo, creemos que la pregunta a hacerse es esta: ¿Qué se busca con Gareca?. Si hablamos de clasificar, es un tema sumamente complicado y difícil, más no imposible. Si hablamos de ganar respeto nuevamente, podría entenderse el llamado de Pizarro teniendo en cuenta que a la puerta de la esquina está la Copa América.
Pero, sea cual sea el objetivo, lo que todos queremos, es que la palabra COMPROMISO, así, con mayúsculas, se sienta. Lo que se conoce del trabajo de Gareca es que no es un tipo al que se le pueda manejar, pues es una persona que no aguanta “pulgas” ni “engreimientos”. Recordemos que en la “U” prefirió dejar de lado a Fano por salvaguardar la hegemonía del grupo, y así obtuvo el mejor rendimiento del, hasta ese entonces, irregular Donny Neyra.  
"Es el desafío más importante de mi vida dentro de mi carrera deportiva, acepto este desafío sabiendo que nos espera una tarea dura, difícil y complicada y no es imposible cuando uno tiene un objetivo claro", fue otras de las frases que dejó el técnico de la selección.

Desafío en lo futbolístico lo es. Pero tambiéEsperemos n en cuanto a evitar lo sucedido en campañas anteriores: en los últimos procesos todos los técnicos –Maturana, Autuori, Ternero, Uribe, Chemo y Markarián– tuvieron conflictos por actos de indisciplina, por encontrones con la prensa y también por falta de compromiso.

Esperemos que esta vez nada de eso suceda, sobre todo en un tema tan crítico y frecuente como la indisciplina. “La disciplina la manejo yo, la única cabeza de todo esto soy yo”. Ojalá que el nuevo técnico de la selección no termine decapitado y, más bien, que el proceso tenga un final feliz. Como dijimos líneas arriba, todo pasa por comprometerse y ser respetuoso de las reglas, tan simple como eso. Ojalá los jugadores no transgredan esos límites y el técnico tampoco lo permita.

Finalmente, no esperemos que Gareca sea el salvador del fútbol peruano. Hoy, el “Tigre” tiene la misión de buscar levantar el fútbol peruano y devolver esa alegría, la de llegar a un Mundial. Si lo logra, seguramente pasará a la historia. Pero él no va hacer goles, ni va a pagarle a los jugadores, ni va a hacer que los clubes sean verdaderas instituciones. Esa no es su función, ni tampoco, ojo, tiene una varita mágica. Ese necesario proceso es parte de un cambio que puede demorar mucho, y en eso se basa el trabajo que tiene que realizar la flamante Federación de Oviedo para enderezar el rumbo en busca de mejoras.

Este es nuestro presente, un presente complicado. Sino, miremos la participación irregular de los equipos peruanos en Copa Libertadores.

Reiteramos: el trabajo de Gareca es un reto en todo sentido. Los resultados son consecuencia del trabajo y del esfuerzo. El hincha quiere ver a una selección que le devuelva la ilusión y que sea, sobre todo, respetada y temida por sus rivales. Ya no quiere ver a 4 fantásticos, quiere ver a 11 jugadores que dejen la piel en la cancha. 

No solo le pedimos al “Tigre” que ruja. Tanto como ello, o más, esperamos que haga rugir a sus muchachos.