Mundial de Fútbol Rusia 2018

¿Eliminatorias… o Clasificatorias?

Por: Mariano Naranjo Bustios
Periodista Deportivo

Dos partidos, dos derrotas. Desde las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos 1994, con el tristemente recordado Vladimir Popovic, no se tenía un inicio tan pobre: cero puntos.

 

Mucha gente empieza a buscar culpables y, como siempre, la responsabilidad cae en el técnico, Ricardo Gareca. El “Tigre” se equivocó en sus decisiones en estos dos primeros partidos. Lo mismo podemos decir del rendimiento de varios de los jugadores de la selección, si es que hacemos un símil de lo que ocurrió en Chile en el último torneo continental.
Pero tampoco nos vayamos a los extremos y seamos tan injustos cuando hace tan solo poco más de un mes se resaltaba la participación de la selección en la Copa América. En zimple 48 dijimos, tras el tercer lugar: “Es cierto que el equipo de Gareca genera ilusión, pero hay que ser conscientes de que la eliminatoria es larga y seguramente se darán victorias y también derrotas. El camino a Rusia no es nada fácil. Hay que pisar tierra… hay que pisar pelota”.
Tras este inicio debemos decir que son unas eliminatorias con resultados sorprendentes y rendimientos pobres, y nos referimos específicamente al caso argentino quien perdió como local ante Ecuador y tiene tan solo un punto de un total de 6 en disputa.
Contra Colombia de visita no se jugó mal pero se perdió. Fue una derrota que pudo haber sido un empate. Goles productos de los propios errores –en el primer gol se quedó Céspedes, y el segundo fue una contra– y situaciones que no pudieron ser resueltas –la acción que falló Reyna y el tiro al palo de Guerrero– determinaron  que el cuadro local se alzara con la victoria.
Contra Colombia, ausente Farfán, Gareca optó por colocar de titular a Pizarro quien tuvo una discreta actuación y estuvo más de 70 minutos deambulando en la cancha. El ingreso de Reyna le brindó más movilidad pero no alcanzó. De hecho, hubo críticas, pero se esperaba que todo sea distinto ante Chile. 
Lamentablemente no fue así. Volvemos a ratificarlo, las Eliminatorias son una cosa distinta y había que jugar con inteligencia y personalidad; algo que contra Chile no se vio.
Decimos inteligencia, pero no solo por la expulsión inocente e irresponsable de Cueva –podría decirse que la amarilla bastaba, pero el juez fue severo– sino también por la lesión de Carrillo en donde no se supo hacer tiempo y eso determinó el segundo gol chileno. Es decir, esa inteligencia no solo se tiene que dar el campo, sino también fuera de él, específicamente en el comando técnico donde se debería tener otra lectura del juego. Y en este segundo partido, simplemente no la hubo.
Si miramos nuevamente la Copa América y recordamos el partido ante Chile, la situación fue casi similar. Acción irresponsable y expulsión. Evidentemente, en condiciones iguales, la historia pudo haber sido diferente.
Gallese cumplió en ambos partidos, y en el último ante Chile, tuvo una actuación destacada pero un error suyo inició el gol del empate chileno al no hacer tiempo cuando Carrillo estaba lesionado. La defensa sufrió demasiado y dio muchísima libertad y espacios a Vargas y Alexis Sánchez, goleadores natos por naturaleza. Tanto Zambrano como Ascues, nunca pudieron contenerlos y tuvieron errores al igual que sus laterales Advíncula y Yotún, a quienes les ganaron las espaldas en reiteradas ocasiones. El error es que desde afuera nunca los ordenaron y ahí está el resultado.
Los conocedores de fútbol saben que si no se tiene una marca adecuada en el mediocampo, la defensa es la que va a sufrir, y tanto Ballón, y sobre todo Lobatón, pagaron las consecuencias: en el primer tiempo la contención nunca funcionó, y queda demostrado que el buen “Loba” sufre con la dinámica en partidos de alta exigencia. Al menos el ingreso de Tapia en la segunda parte pudo solucionar en algo el problema y nos dejó un jugador interesante para futuras jornadas.
Farfán fue, de lejos, el mejor, el más desequilibrante y dejó en evidencia que con su presencia ante Colombia la historia pudo haber sido distinta. Lejos del tema farandulero –habitual en nuestro fútbol– demostró una vez más que es el jugador más importante del fútbol peruano en la actualidad. Lo resaltamos, solo depende de él y de nadie más. 
Guerrero tuvo una actuación regular, no fue el delantero que el aficionado esperó, pero cumplió, estuvo en lo suyo y marcó un gol que aminoró un resultado abultado. Carrillo no trascendió en el juego, su lesión fue en el momento menos oportuno del partido y así llegó el empate. Lo reemplazó Yordi Reyna que no tuvo una actuación feliz, siendo cambiado por Joel Sánchez. Gareca lo respaldó y dijo que lo mando al sacrificio en una posición que no era la mejor para él. 
Dejamos al final nuestro comentario sobre Cueva y recordamos lo que escribimos en la edición de zimple 47: “Cuando salió la lista definitiva de Gareca, Christian Cueva fue el más criticado. Sus actuaciones y,  sobre todo, actitudes en Alianza lo llevaron a ser considerado uno de los prescindibles. Al final, Gareca dejó a Benavente y se la jugó por él, lo respaldó.. Así es el fútbol: un día se está dentro de la “Cueva” y otro fuera de ella. El pequeño atacante nacional se esmeró, se convirtió en uno de los mejores de la selección y salió de la cueva para ver la luz”.
Luego de la Copa, todos lo alabaron, hoy lo critican. Pero así es el hincha. Una relación de amor y odio con el fútbol. Sí, lo de Cueva fue irresponsable, tal como fue lo de Zambrano en la Copa América. Expulsiones que perjudicaron al equipo y que se reflejaron en el trámite del partido. Tras la tarjeta roja, volvió a la “cueva”, única y exclusivamente por culpa de él. Esto es la llamada inteligencia emocional que hoy el futbolista peruano no la tiene y que debe darse dentro del gramado y también fuera de él con el llamado “entrenamiento invisible”, un punto que hasta ahora Gareca prefiere ignorar (al menos todos lo percibimos así).
Para terminar, resaltar el trabajo de Sampaoli en Chile. Impecable. Ratificó el por qué es el Campeón de América. Candidato a llegar a Rusia sin ningún problema. Lo segundo, la pifiada al himno chileno. Si queremos que nos respeten, debemos empezar a hacerlo nosotros. ¿Qué ganamos con eso? Nada. En el partido de vuelta, ellos harán lo mismo y nos volveremos a quejar por eso.
Lo volvemos a decir señores. Esto recién empieza. Quedan 16 partidos por jugarse y por lo tanto las posibilidades están intactas. Se viene Paraguay en casa y luego Brasil, tarea nada fácil, pero el camino sigue. Es ahora donde debe verse la mano de Gareca y demostrar que es un buen técnico y que tiene un grupo que se la juega por él. Es hora de demostrar que estos jugadores quieren a su patria y quieren hacer historia. No concibo que alguien se ponga la blanquirroja por compromiso. Si así fuera, que no se la ponga nunca más. Godín, en Uruguay, es un claro ejemplo de caudillaje y amor por la camiseta. 
Hoy todo el Perú está desilusionado y molesto. Es doloroso perder, pero si hace unos meses decíamos tener posibilidades, ¿Por qué tirar la toalla ahora? No lo olvidemos, hay camino por recorrer.