Golf esiones

Esposos Lecaros Calle... un buen par


“El inicio de la relación con Villa fue por el golf. Comenzamos con clases de este deporte. El golf une a la gente porque se hacen muchísimas amistades, al ingresar a los torneos se forman grupos para jugar. Somos Socios Vitalicios desde hace tiempo y las relaciones que hemos tenido con las directivas han sido excelentes, mi esposo apoyando a la directiva (estuvo en la directiva del Dr. Juan Otero, Willy Noriega, y Fernando Perales como encargado de Obras y Proyectos), y yo desde el golf como capitana, ayudando a mejorar siempre”.
Así inician los esposos Lecaros Calle, miembros de una de las familias tradicionales del CCV, la narración de su historia con el club. Relato zimple y directo que compartimos con ustedes.


Así como solía hacer en sus tiempos de capitana, la sra. Vilma Calle toma la iniciativa en este partido amistoso pactado en Villa. “Yo provengo de Piura, mis padres, mis abuelos, toda mi familia es de Piura y nos trasladamos a Lima cuando mi padre falleció. Nosotras éramos chicas, somos 3 hermanas: Nancy, Vilma y Maruja. Mi mamá, Rosario Mendoza de Calle, consiguió trabajo y nosotras nos dedicamos a estudiar la primaria y secundaria; luego, muy joven conseguí empleo en la Casa Wiesse y mi hermana Maruja en Panagra. Después seguimos nuestras vidas, nos enamoramos las tres y nos casamos como manda la ley. Nuestros tres maridos resultaron excelentes, tal es así que mi hermana Nancy ha cumplido 55 años de casada, nosotros con Luis también, y mi hermana Maruja habría cumplido 47 años con Fernando Perales, quien fue presidente de Villa”. Y su esposo profundiza la jugada. “Yo soy Luis Lecaros Bermúdez, mi abuelo Bermúdez fue español, mi padre peruano. Me enamoré de Vilma cuando un día la vi sustituyendo a su hermana en Panagra, luego ella paso a la Casa Wiesse y seguimos la relación hasta que nos casamos”, termina su acompasado movimiento el sr. Lecaros. Movimiento que no por su timing pausado se abstiene delatar la naturaleza inquieta de su narrador. ¿Un botón de muestra?. “Recuerdo que una vez le hice una jugarreta a mi padre por la cual me dio una paliza”, rememora sin pizca de tardío arrepentimiento mi todavía divertido-por su-gracia interlocutor. “Fue curioso, como mi padre tenía caballos, tenía una tijera muy grande con la que le cortaba las cerdas a los animales y yo entré a su cuarto y corté sus corbatas. Las moché a todas. Y cuando entró mi padre y vio eso, fue la primera y única vez que me pegó”, finaliza él escuetamente. “Mejor volvamos al golf”, parece querer  marcar  doña Vilma con su mirada previa a su inmediata (y oportuna, de hecho piensa ella) intervención. “Comencé a jugar golf, y por 35 o 40 años he sido capitana de la Federación Nacional de Golf, y capitana de los equipos de golf de Hombres y Mujeres de menores por 25 años, hasta que me hicieron árbitro y dictar clases de Reglas. Es decir, era exceso de trabajo  por parte de la Federación, por ello decidí renunciar. Pero fue bastante tiempo metida con los chiquitos llevándolos a diferentes países para competir en torneos internacionales sudamericanos: Bolivia, con la cancha más alta del mundo, Argentina, Chile, Paraguay, Colombia, Venezuela… pero finalmente todo fue una enorme satisfacción”, concluye orgullosa la sra. Lecaros Calle. “Pero no vayan a pensar que seguí siendo un bromista”, advierte don Luis retomando la compostura luego de la narración de su travesura infantil. “Cuando me casé cambié totalmente mi forma  de ser, fui una persona más responsable, más serio y formé mi hogar con Vilma. Empecé a estudiar y me recibí de técnico. Empecé a trabajar enseguida en lo que sabía, tuve buenas obras como Occidental Petroleum o El Acuerdo de Cartagena. Desgraciadamente no tuvimos hijos, pero a pesar de ello somos felices”, afirma agradecido mientras abraza a su esposa. ¿Desde qué años son socios del CCV?. “Mi hermana Nancy se hizo socia primero, y luego ella nos invitó a nosotros. Somos socios desde 1968 y ya somos Vitalicios”, responde inmediatamente doña Vilma. “Y luego en el Club de Villa empecé a tomar clases de golf y me gustó muchísimo. Y comencé a ganar premios y parece que Dios quiso que yo fuera bueno. Yo soy ambidiestro, pego con las dos manos, izquierda y derecha, eso es lo curioso. Pero después tuve un problema con las vista y tuve que poco a poco ir retirándome… ah, en el club también jugué frontón”, complementa, una vez más, don Luis tratando de enfatizar la relación de ambos con el CCV, hecho que es captado al instante por su esposa. “El club nos ha dado muchísimo, es como nuestra casa, otra casa familiar. Cuando éramos jóvenes nos pasábamos días completos, almorzábamos o llevábamos picnics. Y el club siempre ha estado muy bonito y eso se debe a todas las directivas que han pasado, el que se lleven bien o no, eso no interesa, lo que interesa es que den la comodidad y tranquilidad que el Asociado necesita para disfrutar del club. Porque realmente es la vida de uno trasladada hacia un club. Y eso Villa nos lo ha dado siempre.”, afirma contenta. “No en vano somos muchos en la familia que somos socios de Villa: nosotros dos, mi hermana Nancy y John Staines con sus hijos John Michael y Orlando Staines,  mi hermana Maruja y Fernando Perales con sus hijos Fernando, Ernesto, Patty y Jessica Perales, también Macucha Haster y Eduardo Haster con sus hijos Ericka, Berner, Christian y Ericka Haster”, subraya su sentimiento por el club, doña Vilma. “Aparte de la familia, en el club conocemos muchas personas. Las hay de todo tipo, personas amistosas y también hay conflictivas, pero tenemos un grupo muy grande que nos conoce por ser amigueros y buenas personas, siempre nos hemos portado correctamente con todos. Nos gusta ir cuando hay fiestas o recepciones en Villa porque siempre encontramos personas amigas, y cuando éramos jóvenes siempre nos hemos jaraneado mucho con las amistades”, sentencia ensayando un circular movimiento de brazos en alto, don Luis. ¿Y en tanto tiempo ligados al CCV, cuál será su anécdota favorita? Ahí sí, el sr. Lecaros le toma la delantera a su esposa y revela: “El  Club tiene una anécdota muy especial, es el único club de golf en el que se ha jugado “El Petacazo”, lo trajeron los colombianos: es un partido especial que se juega en 10 hoyos pero con estante en licor. Hay castigos y ganadores… Juan Parra, Raúl Ibáñez, Carol de Martis, yo, Lucho Lecaros que gané tres veces, y muchos más… intervienen 40 participantes”. ¿Y en tantos años, qué cambios han visto en el CCV?. “Cuando empezamos en Villa el club era siempre bonito pero faltaban instalaciones, Lucho intervino en muchos trabajos de restaurant y cafetería, daba ideas lo mismo que mi cuñado John Staines”, reflexiona la sra. Lecaros Calle. “Todas las directivas hicieron buenas obras, el club ha ido evolucionando en el sentido en que habían instalaciones pero como ingresaban socios nuevos y esa instalaciones quedaban chicas, entonces en cada directiva se pidió ampliaciones y cambios en favor de los socios. Luego se compró Chosica y hubo mucha controversia al inicio pero año tras año se convirtió es una sede muy linda con bungalows  y un clima maravilloso, ahora la gente lo pide mucho. Lo mismo sucedió con Villa Sur hace unos años, el reto se corrió y ahora la gente joven siguen disfrutando con sus camping, campers, Año nuevo, Navidad… les encanta”, agrega ella. “La directiva actual con Roberto Correa y todas las directivas con sus presidentes que han pasado últimamente, todas han tenido una etapa muy buena y pienso que cuando salen elegidas el Asociado debe apoyarlas porque tal como está el club y como lo mantienen es digno de alabanza”, completa su pensamiento antes de despedirse amigablemente dando por terminado este memorable encuentro. La tarde cae pausada. Y por las canchas de su querido club de Villa se alejan los dos. Un par. Que son uno.