Vivian Baella

“Viviando” para el voleibol


“Nací en Rioja, San Martín. Y allí empecé a jugar. Me inicié en la escuela, después pasé a la secundaria donde fui ampliando las horas de entrenamiento. En realidad en Rioja solo jugué un par de años porque me convocaron y llegué a Lima a jugar por la Selección. Con esto mi vida cambió un montón. En mi caso fue venir desde muy lejos, sobre todo por el clima, allá todo el año hace calor y venir al invierno me costó un poco. Pero me acostumbré rápido porque tenía un objetivo y un sueño que era pertenecer a la Selección de Voleibol y entregarme al 100% a eso”.

Vivian Baella. Recordada con cariño por todos. Ella formó parte de una generación que merecidamente forzó nuestra celebración, las populares “Matadorcitas”. Fue por ella y su grupo que en nuestro país renació la pasión por un deporte en el que las mujeres han hecho más que los deportes “tradicionalmente” de hombres. Voleibol. El deporte que más alegrías ha dado a los peruanos pero que, cosas de peruanos, después de estar en la cúspide competitiva mundial un buen día descendió y, casi, desapareció por larguísimos años. “Fueron momentos emocionantes. Clasificamos al Mundial en el 2008, jugamos en el Mundial de Tailandia al año siguiente donde quedamos sextas. En verdad fueron recuerdos muy bonitos que siempre estarán en mi memoria”, rememora ella. Bonitos recuerdos que estarán, además de en tu memoria, en la de millones de peruanos agradecidos. Peruanos necesitados de triunfos que otros deportes “más pudientes” escatiman en darnos. Fue en aquel momento en que apareciste en las canchas de nuestra mente, Vivian.

Selección de Voleibol

Y fue en aquel momento en que el “… voley peruano… voley peruano…” de una canción tan mítica  como alucinada para nuestros compatriotas más jóvenes, despertó de su largo sueño carente de un príncipe azul que lo interrumpa y lo devuelva al mundo del que fue arrancado. Momento clave para el Perú el de las “Matadorcitas”. A partir de ahí nuestro voleibol permanece despierto (y esperemos que eternamente insomne). ¿Cuál es el partido que más recuerdas, Vivian… el que significó más en tu carrera deportiva?. “El partido que más recuerdo fue en el 2009 cuando estuvimos en el Mundial de Tailandia. Ese un fue encuentro inolvidable, jugamos contra Turquía y nos volteó el partido. Íbamos ganando 2-0 y terminaron ganándonos 3-2. Yo creo que si lo ganábamos hubiéramos podido obtener un mejor resultado en ese Mundial en el que quedamos sextas”. Sexto lugar. Sextas en el mundo después de haber estado relegadas de las principales competencias (luego, a su vez, de haber sido las, casi, primeras… cosas de peruanos). ¿Era ese el nacimiento de una nueva generación legítimamente heredera de las Tait, Málaga, Pérez del Solar y todas las Subcampeonas de Corea ´88? Solo el trabajo duro lo diría. Y el biotipo, palabra mágica en el deporte actual. A ver, Vivian. Mucho se habla de que de que el voleibol actual es para gente alta. ¿Te sentiste en algún momento afectada por aquello?. “Soy consciente de que ahora hay jugadoras que sobrepasan los 2 metros y eso es un factor importante, pero hay jugadoras bajas que tratan de compensarlo con el salto, y en mi caso que soy una jugadora baja, mido 1.75 metros, siempre me esfuerzo en hacer ejercicios que potencien mi salto y así restar un poco el tema de la altura”. Y claro que la época de las “Matadorcitas” fue el comienzo de algo impensado hasta ese momento: el resurgimiento del “…. voley peruano… voley peruano…” de la canción que a partir de entonces se apoderó de las pantallas de los televisores de todo el país. Ahora, hay una nueva generación de jugadoras que consigue buenos resultados a nivel internacional. Eso nadie lo puede negar, Vivian. ¿Pero sientes que en cierto modo inspiraste a esas niñas a lograr mejores resultados que tu generación?.De hecho. Sí. Cuando conoces los resultados de la generación que tú estas siguiendo, te esfuerzas por seguir lo mismo y aprender de ello. Ahora las más chiquitas quedaron cuartas en el último Mundial y en verdad lo hicieron super bien, y esperamos que para el siguiente Mundial que les toque competir queden en un mejor puesto. Todo el Perú lo vio, estuvimos cerquita de pasar a la final, pero así es el voleibol”. ¿Entonces, qué falta para que nuestro país pueda pelear medalla en los futuros torneos internacionales?. “Esforzarse. Esforzarse el doble. Dedicación, esfuerzo, preparación, no confiarse porque ya obtuviste un buen puesto, quedarse allí estancados. Siempre hay que buscar más para que el Perú vuelva ser lo que éramos”. Si se quiere avanzar, si se quiere “foguearse” como se debe, los viajes son parte inevitable del voleibol. Los peruanos mayores todavía recuerdan las giras laaaaargas y constantes del equipo de Man Bok Park. Tú has viajado mucho, Vivian, tu corta carrera te ha llevado a recorrer varios países. ¿Cuál fue el que más te gustó?. “Los países que hemos conocido en realidad han sido pocos, porque mayormente era irnos de gira y teníamos que irnos del hotel al coliseo y apenas teníamos al día un par de horas libres que nos daban para conocer. Pero de hecho cada país tiene sus costumbres y sus formas de ser completamente diferente a las nuestras. Lo que sí, nos pasaron cosas graciosas, y otras, no tanto. Una vez en España nos quedamos atrapadas en el ascensor (risas). Era un ascensor para 5 personas y entramos las 12, todo el equipo, y nos quedamos ahí como 10 minutos. Fue desesperante porque estábamos todas pegaditas, y algunas ya empezábamos a ponernos nerviosas porque no había oxígeno”. Pero no solo del voleibol vive esta recordada exmatadorcita. ¿Qué hará Vivian Baella un día en que no tiene voleibol? ¿A qué dedica su tiempo libre?. “Yo estoy en la Universidad, me dedico a mis trabajos; pero trato de buscar momentos para pasarla con mis amigos, salir a despejarme. No todo puede ser concentración”. ¿Y cómo haces para compaginar los estudios con tu deporte favorito?. “Sí se puede. De lunes a viernes mis días están copados, pero con esfuerzo, nada es imposible en esta vida. Por mi parte, quiero seguir jugando. Creo que el voleibol es algo que nunca voy dejar, claro que hasta que la edad me lo permita, pero mientras tanto voy a seguir en él y ahora que soy una estudiante voy a compartirlo con los estudios”. ¿Cuál ha sido el entrenador que más recuerdas, por el que dices “De él he aprendido no solo sobre el voleibol sino sobre la vida”?. “De todos los entrenadores se aprende algo, yo hasta ahora me acuerdo de todos, desde aquellos cuando empecé a jugar en Rioja, a todos les agradezco porque me exigieron para que yo sea mejor cada día. De todos los entrenadores tengo un buen recuerdo”. ¿Y hablando de eso, Vivian Baella, cómo te sientes entrenando al equipo Masters del Club Country Villa? ¿Es nueva esta faceta de entrenadora?. “Es la primera vez que tengo este reto; pero siempre aprendiendo. Recién este año estoy con ellas y ahorita en este último campeonato nos está yendo bastante bien, claro que de hecho falta hacer más cosas, cosas por mejorar”. Gran verdad. Este año el equipo Master nos está sorprendiendo gratamente obteniendo buenos resultados en el campeonato… ¿Será el momento del voleibol en el CCV?. “Sí. Obviamente en el equipo todas se sienten muy contentas de estar recibiendo triunfo tras triunfo, de hecho por ahí hay equipos que tienen más experiencia, están mejor preparados, pero igual estamos ahí, para la próxima podremos pelear un título y llegar a la final del torneo”. ¿Cuál es tu estilo para entrenarlas? ¿Parecido al de tu exentrenadora Natalia Málaga?. “No (risas). De hecho poco a poco, siempre se empieza de lo básico: Voleo, recepción, y ahora que estamos en pleno campeonato tampoco se puede “matarlas”, solamente son indicaciones precisas en el ataque, bloqueo, defensa, ese tipo de cosas". No queremos quitarte más tiempo, Vivian. No queremos interrumpir más tus saques ni tus mates. No podríamos cargar con esa culpa. “A ustedes más bien, muchas gracias por la entrevista. ¿Puedo hacer una invitación?. Invito a los Asociados de Villa a que inscriban a sus pequeños en la Academia de verano. Las clases y los entrenamientos son muy divertidos porque serán en la playa, todo lo que es en verano lo hacemos en la playa. Y nada, invitarlos a que se matriculen y también a las señoras, invitarlas a que si les gusta el voleibol que vengan a entrenar, tienen las puertas abiertas”.

Muchas gracias, Vivian. Gracias por despertar el “…voley peruano…. voley peruano…” de su letargo involuntario. Y gracias  también por precisamente todo lo contrario: por hacernos soñar a los peruanos con su grandeza. Vivian Baella, así de zimple.

Damas Master del CCV